domingo, diciembre 18

Gifted Geek: Cuentan los símbolos, no los pixeles.

Los geeks tendemos a olvidar fechas importantes, tenemos cuestionables hábitos higiénicos, hablamos idiomas que no existen, parecemos querer intimar con nuestra computadora y somos terribles con todo este asunto de “interacción social”. 

Sabes que sí...
Es por todo ello que el hecho de que haya alguien ahí, leyendo este artículo y rompiéndose la cabeza intentando regalarnos algo, es ya algo muy importante, para nosotros. Y es que, aunque no lo parezca, lo que nos importa de las cosas que recibimos, no son realmente el número de puertas lógicas que tiene, ni el largo (o corto) de las faldas, sino lo que representa el regalo que se nos está dando. 

Quizá en el momento de hacerlo tú no pienses demasiado en el significado que tiene, pero ya se encargará tu geek de eso. Pensar en un regalo material, comprado, es tarea difícil porque en realidad no es lo material lo que apreciamos. Sí, quizá nos hace falta un par de núcleos en el procesador de nuestra computadora, o quisiéramos ver Death Note en blu-ray, pero esas son cosas que conseguimos eventualmente por nosotros mismos. Si quisiéramos eso de la persona que amamos, lo pediríamos. Lo cierto es que para cosas geeks están nuestros amigos raritos.

viernes, noviembre 4

Cuento: Creo que son celos

Creo que son celos

Es que le picaba debajo de la falda...
Siempre ha sido así; curioso e impulsivo. Qué puedo decir, así lo quiero. Pero si es que ha habido una ocasión en la que me puse de verdad celosa, fue ese día en el Comic-con; y es que no le puedes pedir a alguien que "te proteja" si es que no hay nada de qué protegerse, pero aún así esa sensación debe ser... Muy romántica. Eh... Que rara soy, ¿verdad?

En fin, recuerdo que ese día fuimos todo el grupo de amigos: unos tres, más él y yo. Después de pasear un rato, algo en una pareja le llamó la atención; en ese momento no me dijo qué, pero unos días después me confesó que en realidad sólo le había llamado atención la gabardina del tipo. Aquí entre nos, hubiera preferido que le llamara la atención la minifalda de la chica... El punto es que me pidió permiso para seguirlos un rato. Sé que suena raro, pero así es él, dice que no cuenta como acoso mientras nadie se entere, y lo hace muy a menudo.


domingo, octubre 30

Cuento: Ser para la danza

Sacudió la corbata limpia. Se ajustó el cuello y arregló su cabello frente al espejo. Detrás de él no veía nada; sólo las sombras que reían con blancos dientes.

¿A donde vas tan elegante? A un baile, a verla por primera vez. Igual que todos los días, me visto elegante esta noche. Igual que cada vez, me arreglo el cabello y con las manos temblorosas me sacudo el polvo. La diferencia es que esta noche no lo hago con la esperanza de verla; esta vez lo hago seguro de que la voy a encontrar. Ella es la que nos invitó a todos a este baile. No voy a ser ni el más elegante ni el más pobre, sólo voy a ser uno más entre el sonido, uno más entre la fantasmagoria de la música que no se oye.

Uno más que es para la muerte, uno más en la Danza de la Muerte.

jueves, octubre 27

Cuento: Hoy me secuestraron

La tranquilidad de la noche fría era rota a cada paso por el sonido violento y distorsionado de los autos que pasaban junto a Alison.

Hace tiempo que no había vuelto a la ciudad, ¿para qué lo haría de todas formas? Si en algo tenía razón Vincent, era en que aquí sólo quedaban esos fantasmas de la memoria que se pierden entre el caos de las luces y nubes negras... Sin embargo ese día Alice se sentía particularmente bien por estar allí; extrañamente tranquila. Sin saber ciertamente en donde estaba, la avenida junto a la que caminaba le daba una impresión de vida robada, de estar suspendida en el tiempo de alguna manera; todo pasaba tan rápido y ella tan lenta...

Súbitamente se detuvo, y volteó la cabeza hacia atrás. A un lado los matorrales ensombrecidos y al otro los automóviles encandilantes; pero hubiera juarado que oyó un andar. Su corazón se aceleró junto a su paso, pero por algún motivo tenía la impresión de que no se estaba alejando de nada. Cuando volteó por segunda vez, se topó con una mirada cansada que se dirigía a ella fijamente. Tragó saliva. Insegura sobre si seguir caminando o... Insegura sobre qué hacer.

viernes, octubre 21

Cuento: Sólo tuve otra idea

Sólo tuve otra idea



- Es una idea que tengo... Sólo una idea más que se perdió... -Darío estaba arrodillado tirando las cosas que encontraba al fondo de su armario.
- ¿Cómo puedes estar buscando una idea entre tus zapatos? -replicó la chica que estaba sentada en la cama.
- Esta era especial... Me tomó mucho tiempo hacerla, imaginarla. La armé yo mismo, cada detalle salió de mi cabeza...
- Si es una "idea" literal... debería estar en tu cabeza de todas formas.
- No, tú no entiendes. -Darío se puso de pie y caminó hacia un cajón cercano para seguir buscando- Mis ideas son diferentes. Cuando están terminadas cobran vida y andan por ahí ellas solas...
- Mhm... -intervino ella levantando una ceja.
- ¿No me crees? Vas a ver cuando la encuentre.
- Igual, ¿qué tipo de idea era?

Él se volteó entre sonriente y avergonzado.

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