sábado, octubre 9

Fiesta de máscaras y fantasmas

FIESTA DE MÁSCARAS Y FANTASMAS

Las máscaras no sirven sólo para pasar de incógnito, sino también para encajar entre quienes son diferentes.

Pero resulta que toda la sociedad en la que estoy, todos quienes me rodean, pasan sus días usando máscaras para ocultar lo que sienten y lo que son. Unos, porque tienen miedo de que los lastimen, otros, porque quieren tener "full amigos" (en facebook); encajar en el grupo o "ser fuertes". La excusa no importa, sino lo que se hacen entre ellos sin darse cuenta; el convertirse en marionetas unos a otros y el infectar de hipocresía cada relación.

Uso siempre que puedo el término "hipocresía", pues no he hallado mejor manera de describir lo que son estas máscaras.
¿O no es hipocresía el besar a alguien y largarnos a los 5 minutos? El repetir cual muletilla "¡Ay gracias te amo!", aunque sólo nos prestaron un esfero. (?) El seguir a todos lados al grupo y separarnos en el instante que podemos. (?) El fingir que somos diferentes sólo para caerle bien a alguien. (?)

¿No es en una fiesta cualquiera, en donde vemos cual desfile, a todo mundo enmascarado? ¿No van los "machos" de cacería y las "nenas" a presumir sus trofeos? ¿No se disfraza la mayoría con ropa "elegante"?

Nuestra sociedad se infecta cada día con un esquema alienado y alienante en sí. Un esquema que nos dice que debemos disfrutar todo; que el ex-extraño que conocimos a noche y "se portó lindo" ya es nuestro amigo; que mientras más ceros en la cuenta de Facebook, más populares. Que a nuestra BFF le importa como nos vestimos. (!)

A veces pienso que la humanidad es tan perversa que nacemos con miedo a ser lastimados y por eso fingimos desde pequeños ser lo que no somos.

Sí. Nadie puede vivir sólo. Pero tampoco vale la pena vivir acompañados de escoria que no puede pensar en nada más que "la man que me comí ayer" o "que buenazo que es el vodka".

Es difícil hallar gente que valga la pena, que pueda levantarse e irse sin despedirse de "los panas" porque sabe que en un año van a volver a ser meros anónimos en la calle; y que en ese momento, la mitad la saluda sólo porque se la quiere comer, y la otra mitad, porque es su "amigui". Pero cuando uno puede pensar por sí mismo, a la final encuentra gente valiosa, ya sea en un graderío llorando, ya sea en un bus de casualidad.

No propongo que la gente se vuelva antisocial y engreída. Propongo solamente que se deje de lado la payasada que vivimos cada día. Que en lugar de pensar a "cual está más buena" hagamos cosas más productivas con el tiempo y busquemos a alguien que a parte de "estar buena/papi" también nos sepa enamorar.

Dejémos de alcoholizar hasta los naipes, de coleccionar momentos borrosos de arrepentimiento y empecemos a ser sinceros. Si vamos a usar máscaras, bien, que sea una siempre, así se convierte en rostro algún día, pero dejemos de cambiarnos de disfraz cada vez que aparece una persona diferente.

Que el perdedor del curso deje de convertirse en "ladie's man" cuando está en una fiesta.

Que el "mi amorcito mandarina" deje de ser un patán cuando está con sus amigos.

¡Que el gamer admita de una vez que es virgen y no está interesado en tirar!


Basta de máscaras, basta de cambiarlas según con quien estamos. Basta de hipocresía.

Y que los suicidios dejen de ser porque "no tengo amigos" (créanme, los que están en esas, están mejor así) y empiezen a ser porque "estoy con la Vanessa, pero en al fiesta de hoy vacilo con 3". Porque estos últimos, son los que están realmente solos y no hacen más que arrastrar la humanidad a su ruina.

lunes, septiembre 13

Ensayo: Los Inocentes

Bueno, después de una racha de artículos con trazas de ensayo, y ensayos con trazas de artículo, ya era hora de que escribiera un ensayo que realmente lo fuera. Hay muchas noticias que tengo también apra el blog, pero lo cierto es que no he tenido tiempo de organizarlas y mucho menos escribirlas, pero seguramente haré una entrada al respecto en esta semana.

Sin más, un ensayo acerca de la violencia dentro de la sociedad, y con un atisbo sobre la violencia familiar.


Los Inocentes

Miramos perplejos y boquiabiertos cómo pasan frente a nuestros ojos escena tras escena de violencia, de sufrimiento, de crueldad; a veces, porque elegimos ignorarlas, otras, porque nos enseñan a ser ciegos.

¿No tachamos de cruel y violento al mafioso que bajo su gabardina, con un arma y palabras amables extorsiona al panadero para que le pague por protección? ¿Por qué entonces no tachamos de cruel a la madre que extorsiona sentimentalmente a su hija, para lograr que el padre divorciado pague su pensión? ¿No es la hija acaso una inocente atrapada en un tiroteo? ¿Por qué es menos cruel entonces que ella reciba las balas?

“Del silencio al grito, ese es el proceso ocurrido con la violencia en el mundo contemporáneo y de modo particular con las mujeres.” 1 Vivimos la violencia a diario, vemos, como nuestra sociedad construida en torno al machismo, tapa, con la etiqueta de “normal” o “justificable” escenas de violencia dictadas por la avaricia o por dogmas brutales.

Vemos cómo los padres presentan a sus hijas como piezas de carne, y callamos, damos vuelta a la esquina, y nos horrorizamos con noticias de violaciones. Construimos en nuestros niños y niñas, un esquema que dice que aquello que vemos de lejos y evidente, está mal, es cruel y violento; el mafioso, pero al mismo tiempo, dicen que si son ellos los que lo hacen, con un buen motivo, está bien; “vé y pregunta donde está tu padre, o me voy a resentir”.2


Esto, constituye, no un acto de violencia como tal, sino, una preparación, para aceptar la violencia como componente de sus vidas. Sin embargo, son pocos quienes despiertan para ver esta realidad, y aún entre aquellos que lo hacen, la mayoría elige el silencio y la replicación del sistema.

Se debería entonces, buscar la manera de abrir los ojos a las masas, de hacer despertar a las familias, no sólo a las más pobres y de poca educación, sino también a aquellas de buena posición económica y social, porque las últimas, son especialmente buenas para ocultar las verdades.

Es necesario darnos cuenta, de que la violencia no es sólo un golpe, un insulto, un manoseo. La violencia son actos, palabras costumbres, que nos lastiman, que no son justas, que no merecemos. La violencia, está en que nos enseñen a aceptar más violencia. Los inocentes, por inocentes, merecen un mundo en paz, una vida tranquila, pero una de verdad y no, una “vida tranquila” basada en el estoicísmo y en aceptar todo mal que “les toca”, pues eso, no es vida.

lunes, septiembre 6

Artículo: Heliocentrismo, Geocentrismo y mi Egocentrismo



Heliocentrismo, Geocentrismo y mi Egocentrismo

Despertar a la media noche. Con el rostro helado de sudor. Temblando. Las memorias del día a punto de desaparecer, marchando contra nosotros, y pensamos, que lo que hicimos ese día no lo ha hecho nadie nunca, que nadie más le ha gritado "tan feo" a su novio y que es irremediable, que nadie más jugó un partido así, que nadie más le hizo daño a alguien que quiere, que arruinamos el mundo con lo que hicimos... 

Pero, lastimosamente, hay seis mil millones de personas más, y cada una de ellas tiene una historia que contar. Cada una de ellas, en su momento, se levantó pensando y lamentándose por lo que hizo. Pensó que lo había arruinado todo, pidió disculpas, se flageló, emprendió una nueva vida, arregló su mundo, aunque dejó destruído los de otros... "Y sin embargo, se mueve."


Dicen que al salir del tribunal, en donde la Santa Inquisición hizo que se retractara de su teoría Heliocentrica, Galileo Galilei, susurró para sus amigos más cercanos, la frase: "Y sin embargo, se mueve." Refiriéndose a que, aún si él lo negaba, la seguiría siendo la Tierra la que gira en torno al Sol.

Pensar en ello, me llevó a la siguiente idea: ¿No sería entonces más fácil llevar con nuestros problemas; esa sensación de que "se acaba el mundo" cuando cometemos un error o lastimamos a alguien, si es que recordáramos que, "sin embargo, se mueve"? Que no somos el centro del universo, ni siquiera, del nuestro. (?)

Escribir cuentos, historias, personajes, le lleva a uno a entender esa idea; pues cada vez que le da vida a lo que antes no era nada, el escritor construye un mundo, encerrado en un lapso infinito y circular de tiempo, sellado, por la tinta en el papel. Entonces, inconscientemente empieza a quitarle validez a lo que él mismo es, quita del centro del universo a SU MUNDO y deja ese centro vació, para poder construir otros mundos en él. Y es este extraño fenómeno cósmico, el que hace que muchos escritores sientan poca estima por ellos mismos y sus trabajos, ¿y es que como se pueden amar a ellos mismos, si se desplazan para crear a otros?

En ese punto es donde muchos potenciales escritores, músicos, pintores, artistas en general; todos aquellos que podrían dar vida a lo que está sólo en el mundo de las ideas... se estanca. Pues es difícil saber el valor de lo que uno hace, si se hace algo que nunca antes se ha hecho. ¿O no es única cada oración que construyo?

Sin embargo, con el tiempo, esa percepción de uno mismo cambia, pues, el aprender a usar las palabras, vuelve evidente para el escritor, que todos los mundos que ha visto pasar, incluído el de él mismo, están bajo su voluntad. Que una mera palabra, una sentencia, una caricia, un aroma en el momento indicado... Son todas suficiente para alterar lo que sucede con el mundo del otro... con otra persona. Así, un escritor puede conmover hasta las lágrimas, con una mentira que salió de su cabeza, o inspirar valor, con palabras que no existen en la realidad... Uno se da cuenta, de que es dios no sólo en el mundo que ha creado, sino también para el suyo propio, y para los de otros, quienes esten dispuestos a escuchar... a leer.

Ese "mirar desde arriba" que se adquiere, no sirve solamente para cambiar los sentimientos, sino también, se vuelve un estilo de ver la vida; una forma cínica de vivir, si se quiere; porque uno se da cuenta, de que ya no "se le acaba el mundo" si pelea con su padre; si la chica le dice que tiene novio, si pierde una apuesta, si termina con la novia, si todavía es virgen. Porque entiende que si la tierra no es el centro del universo, entonces puede poner en el centro de SU universo a lo que él quiera. y así mismo, quitarlo, cuando sea oportuno.

Así se mantiene la cabeza fría, y los problemas se vuelven pequeños. Esa es la respuesta al famoso "¿Y ahora qué hago?"

Solamente aceptar, que por más que lo neguemos, las cosas van a seguir sin girar alrededor de la Tierra (nuestro mundo), y que aún si en un momento nos parece así, que lo que estamos viviendo en el instante es todo lo que importa, basta con ponerle atención a esa vocecita que nos dice:  "Y sin embargo, se mueve."

Así, uno empieza de nuevo a mirar las cosas desde arriba y a valorar aquello que de verdad vale la pena. No importa si es salvar al mundo, o salvar a una persona, si siquiera importa del todo el fin, pues si es una empresa que nos mantuvo ocupados y "felices" toda la vida, entonces habrá valido la pena.


Cambiemos esa forma de pensar absurda que nos dice que somos sólo marionetas de lo que nos ocurre, hormigas trabajadoras de una colonia gobernada por sánganos. Entendamos que nuestra voluntad "importa", que el destino no existe. Sí. Es duro. ¿Y qué? Talvez nadie lo lea, ¿y qué? Pues, yo voy a hacerlo. Voy a hacer que se lea. Porque lo que yo hago, digo, escribo, va más allá de afectarme solamente a mí, pues las palabras correctas, el acto correcto, en el momento correcto, pueden aliviar el peso de alguien, sin que ninguno de los dos lo sepa. Eso, es lo que uno aprende, cuando empieza a escribir. Que los problemas pasan, que son pequeños, que se superan... 

Que uno no es el mundo, y que por eso, puede ir a donde quiera.

Atentamente,

Josh

miércoles, septiembre 1

Ensayo: La liberación de la Soledad y las Princesas



Caminando al borde de un parque, cerca de la media noche, con la luna mirándome tras las nubes sigilosamente... Escucho un ruido detrás, me volteo. Nada. Se acelera mi respiración. Suspiro. Me doy vuelta y una niña, de apenas unos siete años se aferra a mi pierna. Escucho pasos pesados. Giro de nuevo, y un sujeto, al parecer salido de un torneo de Sumo, se acerca gritando el nombre de la pequeña. La pongo detrás de mí.

De un golpe en el estómago hace que todo para mí tenga un sabor a morado... Apenas puedo respirar.... Cuando logro enfocar mi vista de nuevo, la niña está llorando en los brazos de su tío, que al parecer llegó hace poco, el coloso, que resulta ser su padre borracho, sigue vociferando contra la pequeña, porque aparentemente se alejó de él... (sé que la niña se asustó por verlo así... sé que la golpeaba) Y alguien está a mi lado pidiéndome disculpas por lo ocurrido.

Me levanto sin decir nada, sólo me alejo en silencio, pues sé que no hice más que empeorar las cosas para la pequeña... Mientras sigo caminando, la luna me susurra: "Tienes cierto talento para encontrarte con princesas, ¿verdad?"

Sonrío por la ironía.

Y resulta que conforme pasa el tiempo, siguen apareciendo en mi camino, niñas (de todas las edades) que tienen desgracias (o desgraciados) que no merecen.

Un profesor mío decía: "Nos construimos al estar frente al otro." ¿Pero qué pasa, cuando colocamos al otro íntegro, como parte de nosotros? Cuando nos volvemos incapaces de ver por nosotros mismos, y todos nuestros actos aparecen tiznados por el color de otra persona. ¿Qué pasa cuando olvidamos que lo más importante para nosotros, debe ser... Uno mismo? Y es que por más que se ame a otro, si el sentimiento es recíproco, debo ser "YO" lo más importante para mí... pues si de verdad se ama al otro, lo último que se quiere, es hacerle daño, por haberse descuidado uno mismo.

Nadie quiere ver a su amado pintor sin pintar, porque tiene miedo de crear algo que no le guste a su pareja, ¿verdad?

Es cierto, que un detalle, un gesto, una palabra, pueden hacer que nos perdamos en un mar de amores; pero eso, dura unos pocos minutos. Un peluche, una lágrima, un poema, un condón. Todo se acaba al tiempo. ¿Y eso es lo que nos hace amar a alguien? Con razón el amor también se acaba. ¿Puede una carta de amor, a letra y alma de poeta, borrar una mentira descarada? ¿Entonces por qué perdonamos que nos engañen con tal de que al día siguiente nos pidan disculpas con chocolates?

Todos merecen una segunda oportunidad. SI. ¿Pero debemos seguir perdonando cuando ya vamos por la decimo tercera oportunidad? Basta. Saber decirlo, es parte de quererse uno mismo.

Es común escuchar "Ay esque es tan lindo y detallista..." Y sin embargo suena tan falso, cuando la frase anterior fue: "El desgraciado fue a la fiesta con ESA y me descoló."

Tenerle miedo a la soledad, o tener la necesidad de sentirse acompañado, ¿de verdad vale todos los golpes que debemos recibir si forzamos una relación que ha perdido ya su encanto? ¿No nos duele más, acaso, el soportar todas las "canalladas" que nos hace "ese/a desgraciado/a" que el conllevar la "soledad"? ¿Es que nos han hecho creer que el cuento del príncipe azul es tan absurdo, que ahora nos contentamos con cualquier remedo de paje que aparece por ahí y sabe calentar orejas (o cuerpos)? Y peor aún... ¿que encima de todo nos obligamos a quedarnos junto a ellos?

Qué tal si no fuera tan descabellado el cuentito, sino que nosotros mismos, en nuestro afán de "no estar solos" perdimos a nuestro príncipe/sa azul (o lo ignoramos) porque estábamos muy ocupados intentando sacar a flote un barco hundido. (?)

Propongo entonces la liberación de la soledad y las princesas. Propongo entonces que terminemos (con lo que sea necesario) y dejemos de remar por un bote que encalló en la arena. Bajémonos, y busquemos una historia que nos guste. Pues la soledad no es mala, es una preparación para pasar la vida acompañados; quién sabe, talvez estando sólo uno aprende a pintar, coser, tocar el charango eléctrico, albañilería... o a escribir... y al tiempo descubre que ese talento, que paso a SOLAS afinando... es el medio para hallar, y rescatar a su niña princesa. Entonces uno deja de estar sólo, y se da cuenta, que no va a estarlo nunca más.

Pero para ello hay que empezar por algo, aún si eso significa, terminar con otra (u otro). Entonces se debe que sopesar si "lo que damos" en una relación es recíproco y equivalente a "lo que recibimos", no en el momento, no un 1:1, sino a la larga. Vale la pena detenernos a pensar, si podemos estar seguros, de que el viajar todos los días casi cuatro horas, por estar 40 minutos más con ella, es algo que hacemos con la seguridad de que ella, un día, va a viajar también una cantidad ridícula de tiempo sólo para visitarnos en la universidad.

Entonces uno se da cuenta de que sólo vale la pena entregarse, cuando los dos lo hacen al mismo tiempo.

Propongo entonces la liberación de la soledad y las princesas... Pues las utopías no existen, porque quien se lo propone, puede construirlas como quiera.

De ustedes muy atentamente,



Joshua P. Aguayo.

sábado, junio 5

Artículo: Sociedad Condonante

Aunque hace tiempo no he tenido tiempo para escribir algo consistente, las múltiples peripecias de mi vida me han llevado a escribir una pequeña crítica a nuestra sociedad que publicaré a continuación. Este texto nace de mi frustración frente a las máscaras sociales que me rodean y de ciertas experiencias, tanto "mágicas" como "crudas" en las que he tenido que desenvolverme recientemente.

SEXO. SEXO. SEXO. SEXO. SEXO... SEXO.

Nos hablan de él profesores. Nos hablan de él curas. Nos hablan de él las noticias... Nos lo intenta meter a la fuerza el Internet.

Por este bombardeo es que aparece la solución salomónica y paladinesca que busca hacer del sexo algo placentero para todos; tanto quienes lo practican como quienes escuchan de él. La educación sexual.

Se nos repite una y otra vez el nombre de las quimeras demoníacas que siguen al sexo: ETS, SIDA, Embarazo... Se supone entonces que gente capacitada nos dice lo que debemos saber con respecto al sexo. Unos nos hablan de la libertad y de disfrutar la vida. Otros nos dicen que lo mejor es la abstinencia. Algunos, si no hay de otra, nos regalan condones....

Y sin embargo, bajo está pantalla de altruismo, siguen inmanentes los grandes errores que dan origen a los problemas que se intentan solucionar....

¿Por qué se le da una suprema importancia al uso de condones por encima de cualquier otro método anticonceptivo?
Porque además de ser fácilmente asequible protege contra Enfermedades de Transmisión Sexual.

Muy bien... ¿Pero qué mensaje implícito siembra esta lección? ¿No está “condondonando” acaso la posibilidad de que una de las partes tenga varias parejas? ¿Y qué tiene de malo? Tiene de malo que ética desperdicia sus días hablándonos de fidelidad y monogamia. Por un lado el puritano nos ofrece una utopía de amor y felicidad y por el otro la puta nos da una vida de placer y libertad. ¿Elegimos?

Sí. Y lo ocultamos.

Se imparte mensualmente una clase de como colocar correctamente el preservativo en el instrumento del hombre. Así ambos estarán “seguros”; pero no se mencionan métodos de anticoncepción hormonal más que por mera formalidad. O talvez, porque protegen solamente contra el embarazo... Algo inconcebible debido la vida promiscua que los jóvenes invariablemente llevan... ¿Correcto?

Y es que si una pareja se vuelve estable, ¿No sería más “seguro” en el sentido de evitar un embarazo no deseado, el uso de un método anticonceptivo hormonal? (Considerando que es un 99% de protección frente al 97% con el uso perfecto del condón.)

¿Acaso se asume que alguien joven no puede tener una pareja estable? ¿O es que se tacha a toda la juventud de deshonesta y se considera a toda relación “de colegio” como falta de confianza?

Empiezo a dilucidar entonces el verdadero papel que juegan estos “guías” en la formación sexual, pues, decía Sartré que quién elije un consejero elije también de antemano el consejo que va a recibir. En los colegios... se impone al consejero con el nombre de “profesor de educación sexual”.

Al intentar “prevenir males mayores”, se promueve por debajo un sistema corrupto e hipócrita; en donde se ocultan las verdades por miedo a la sociedad enferma. En donde se sataniza al condón, pero se lo regala en la esquina.

Y es que las constantes charlas sobre moral, ética y amor nos fuerzan a ocultar nuestras necesidades como seres humanos, haciendo que construyamos nuestras relaciones sobre mentiras “socialmente aceptadas”. Entonces aparece la educación sexual como una forma de “salvar al mundo” en donde verdaderamente no se hace más que atenuar los efectos desoladores del mismo sistema, sin solucionar nada en la realidad. Es una mera sábana de falso altruismo para ocultar los horrores de nuestra sociedad erigida de hipocresía.

Pues la sexualidad no trata de la búsqueda incansable del amor utópico en donde no se necesita a nadie más que la pareja. Se trata de introducir la honestidad a las relaciones de amor y de sexo. Se trata de mirar a los ojos y decir “No me satisfaces”, en lugar de “Quiero casarme contigo”, como nos profesa la educación sexual y la biblia.

Debería entonces promoverse el condón no como único método anticonceptivo “confiable” sino más bien, como un método anticonceptivo para determinado estilo de vida. Y en cambio orientar el uso de métodos hormonales a un estilo de vida diferente. No falso y monográfico, sino más bien, de honestidad, pues no importa si se trata de una infantil actriz y un desaliñado escritor, o un otaku empedernido y una adinerada hija de papi, las palabras de desvanecen y queda el cuerpo. Entonces sólo juegan las decisiones pasadas para el futuro. Entonces uno se da cuenta de que le han mentido, y de que por debajo y por encima de nuestros ojos el sistema se reproduce, aún si está camuflado con buenas intenciones y una ética indiscutible.

Por tanto la educación sexual no debería hablarnos de un pene dentro de una vagina, ni de una miriada de condones deteniendo cual espartanos el avance del VIH. Sino más bien, debería hablarnos de honestidad, de dejar de fingir ser el más machito porque se tiene tres mujeres, cuando basta con una; o ser el esposo perfecto porque se ama a la propia, cuando se necesita de más. Talvez así, cada vez haya más que se hayan quitado esa máscara social hipócrita, así como los pocos que lo hemos hecho hasta ahora.

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